Parlamento afgano reacciona a las declaraciones del representante especial de Rusia

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IRIB – Las recientes declaraciones de Zamir Kabulov, enviado especial del presidente Vladimir Putin para Afganistán y Paquistán, provocaron la reacción del Parlamento afgano.

Previamente, Kabulov había hablado del intercambio de información con miembros del grupo Talibán de Afganistán para reprimir al grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe)

Los legisladores afganos consideran que los contactos del gobierno ruso con los insurgentes talibanes, por un lado, suponen una injerencia de Moscú en los asuntos internos de su país y, por el otro, allanan el terreno para una guerra entre las potencias mundiales en Afganistán.

Los diputados afganos advirtieron que si el gobierno de su país mantiene silencio ante los pronunciamientos de la citada autoridad rusa, Afganistán correrá el mismo destino que Siria e Irak.

Esto sucede mientras el grupo talibán emitió un comunicado en el que negó el intercambio de información con ellos para luchar contra Daesh, y añadió que no necesita la ayuda de Rusia para aplastar a esta banda takfirí en Afganistán.

La reacción del Parlamento afgano se produjo tras las declaraciones de Kabulov, en una entrevista con la agencia de noticias Interfax, en la que realizó una evaluación de la misión actual de la OTAN en Afganistán así como de los intereses que comparten Moscú y los talibanes afganos en lo referente a la lucha contra Daesh.

En esta entrevista, Kabulov afirmó que por diferentes razones, el grupo Talibán tiene muchos estímulos para erradicar a EIIL Daesh en Afganistán.

De acuerdo con Kabulov, en la actualidad los talibanes han llegado a la conclusión de que Daesh busca utilizar el potencial de este grupo para lograr sus objetivos transnacionales y extender el califato islámico que reclama.

Esto ocurre mientras el grupo talibán afgano y su homólogo paquistaní se oponen a tal califato y rechazan las noticias publicadas sobre su lealtad con Abu Bakr al-Baghdadi, líder del grupo takfiri Daesh.

Si bien Moscú y los talibanes de Afganistán coinciden en la confrontación con Daesh, la cámara legislativa afgana sostiene que esto no debe allanar el camino para una cooperación entre ambas partes.

Según los críticos al gobierno ruso en el Parlamento afgano, aunque el combate de Moscú contra Daesh en Siria y la política del Kremlin de contrarrestar cualquier amenaza eventual de ingreso de ese grupo en Rusia a través de los países vecinos, han motivado el alineamiento intelectual de las autoridades rusas con los talibanes en el combate a EIIL, estas condiciones no deben conducir a una cooperación entre Rusia y la agrupación rebelde afgana.

La referencia hecha por los parlamentarios afganos a las consecuencias de la probable cooperación de Rusia con los talibanes en la lucha contra Daesh, entre ellas la violación a la soberanía nacional de Afganistán y la conversión de ese país en el escenario de disputa entre las grandes potencias, forman parte de los serios peligros de un guion del que ha hablado Kabulov.

Desde luego, no se debe soslayar que la confrontación de los talibanes con Daesh según lo que afirma Kabulov, solo responde a la rivalidad de estos dos grupos para convertir en realidad la ilusión de califato islámico.

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Ataques de Daesh y el desalojamiento del pueblo afgano

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Las autoridades del Gobierno de Afganistán han informado del desalojamiento de 24 mil familias afganas como consecuencia de los ataques del grupo terrorista Daesh.

Tras aludir que las operaciones violentas de Daesh en la provincia de Nangarhar han obligado a abandonar sus hogares a 24 mil familias afganas, las autoridades de Kabul anunciaron que estas personas requieren de urgentes ayudas humanitarias.

De acuerdo con fuentes militares, 12 integrantes del grupo terrorista Daesh fueron abatidos durante un intercambio de fuego entre la banda takfirí y las fuerzas de seguridad afganas.

Se dice que las localidades de Achin y Kut se han convertido en bases de las operaciones terroristas de Daesh.

El desalojamiento de decenas de miles de familias de Nangarhar puede ser considerado una alerta sobre la penetración y el desarrollo de la presencia de Daesh en Afganistán y sus peligrosas consecuencias.

Desde el año pasado, cuando se planteó el asunto de la presencia de Daesh en Afganistán, las autoridades de Kabul al igual que las de Paquistán no han adoptado una postura transparente y concreta sobre este asunto.

La falta de una postura oficial por parte del gobierno de Afganistán respecto a la presencia de Daesh en este país pone en evidencia la falta de una política concreta para controlar las vías de penetración de esta banda en otras ciudades de estos países asiáticos.

Es probable que los Gobiernos de Afganistán y Paquistán tengan miedo de que, al confirmar la presencia de Daesh en su territorio, sufran un mayor aislamiento por parte de las potencias mundiales quienes crearon a los grupos radicales en la región.

En otras palabras, Kabul e Islamabad están preocupados que si confirman oficialmente la presencia de Daesh en sus territorios, la opinión publica del mundo considere a Paquistán y a Afganistán como el principal terreno del desarrollo y fortalecimiento del terrorismo.

Mientras tanto, el desalojamiento de miles de familias en la provincia de Nangarhar que, de alguna manera, confirma la presencia de Daesh en Afganistán y la negligencia de las autoridades en enfrentar a este grupo, puede provocar una nueva crisis del radicalismo en este país.

Sobre todo debido a que Daesh anunció hace un año su presencia en Afganistán e incluso en marzo se publicaron noticias sobre la muerte de Mula Abdurrauf, excabecilla de Talibán de Afganistán y uno de los altos miembros de Daesh en este país.

La presencia de Daesh en Afganistán y Paquistán es un tema importante y la desatención a este asunto no ayudará a estos dos países vecinos a reducir las amenazas del grupo terrorista.

Según la experiencia, los países además de redactar una seria política para luchar contra el terrorismo, deben realizar cooperaciones conjuntas regionales, si no sufrirán graves consecuencias.

La India y Afganistán desarrollan cooperación militar

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IRIB – En el marco del desarrollo de la cooperación militar entre La India y Afganistán y la lucha contra grupos terroristas, Nueva Delhi va a proporcionar helicópteros de combate rusos modelo MI – 25 al Ejército afgano.

Al respecto, el vicecanciller afgano, Hekmat Karzai, declaró que su país ha entregado a los cargos indios una lista con equipos militares requeridos.

Durante sus últimas visitas a Nueva Delhi, las autoridades del Gobierno afgano han tratado de impulsar los vínculos militares y de defensas bilaterales en el marco del acuerdo de asociación estratégica, firmado entre ambos países en 2011.

El recrudecimiento de los ataques del grupo Talibán en distintas zonas de Afganistán así como el auge del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en ese país han llevado a Kabul a proceder a equipar y fortalecer a su Ejército y a su Policía Nacional, ya que durante más de 14 años de ocupación de Afganistán, EE.UU. y sus aliados no hicieron nada para reforzar al Ejército afgano sobre todo a sus fuerzas áreas. Además, en la actualidad grupos terroristas se encuentran exhibiendo su fuerza ante las tropas locales.

Por tal razón, el Gobierno de Kabul ha empezado amplios esfuerzos para adquirir armas y equipos militares en distintos países, incluida La India.

A su vez, Nueva Delhi, que busca ampliar su influencia en Afganistán, saluda la expansión de las relaciones con ese país.

Pero en lo que se refiere a la cooperación militar, La India actúa con cautela, porque se preocupa por la reacción de Paquistán que considera a Afganistán como su patio trasero.

Por esta razón y pese a que transcurren cuatro años de la firma del acuerdo de asociación estratégica entre Nueva Delhi y Kabul, La India no ha dado pasos para su implementación.

Esto sucede mientras La India, junto con los demás países de la zona, ha hecho muchas inversiones en Afganistán, cuya protección requiere de una estabilidad y calma duraderas en esa nación. Por eso, tanto Nueva Delhi como Pekín se han hecho más activos recientemente en los acontecimientos de Afganistán.

Los pronunciamientos del vicecanciller afgano, Hekmat Karzai, en el sentido de que el primer ministro indio, Narendra Modi, va a visitar Afganistán, pueden apuntar al serio enfoque de Nueva Delhi para potenciar la cooperación con Kabul y a la intensificación de la rivalidad con Islamabad para extender el área de influencia en la nación afgana.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, que sostiene que el camino de la paz en su país pasa por Paquistán, trató de impulsar los vínculos con Islamabad incluso en el aspecto militar. Pero el cese del proceso de negociaciones de paz en Afganistán y el aumento de los ataques de los talibán en diferentes zonas del país – del que círculos afganos culpan a Paquistán – llevaron al presidente Ghani a mostrar más interés en el desarrollo de los nexos con La India.

Por eso y en opinión de los medios indios, el terreno está abonado para ampliar la cooperación global con Afganistán, aunque en lo militar y lo defensivo, no se puede ignorar la cautela de Nueva Delhi.

La reacción del Gobierno afgano a la postura de EEUU ante Talibán

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IRIB-El sub jefe Ejecutivo Primero del Gobierno de la Unidad Nacional de Afganistán, Mohammad Khan, calificó de sin importancia las declaraciones del portavoz del Departamento norteamericano de Defensa, Jeff Davis, quien recordó al grupo Talibán como un socio importante.

Esta crítica se planteó después de que el portavoz del pentágono calificara recientemente a Talibán como un socio importante en el proceso del establecimiento de la reconciliación y la paz en Afganistán.

Es más, Davis afirmó que EE.UU. no adopta ninguna medida contra el grupo Talibán en el ámbito de la lucha antiterrorista pues este grupo es una de las partes del diálogo con el Gobierno afgano para perseguir el proceso de paz en este país y eso significa la finalización de las operaciones de las fuerzas norteamericanas contra Talibán.

Según Davis, la colaboración de Talibán en las conversaciones de paz en Afganistán goza de mucha importancia, por lo que EE.UU. no toma medidas contra los talibanes.

El portavoz de Pentágono recordó además que EE.UU., actualmente, ayuda al Ejército afgano a fin de salvaguardar la seguridad en el país asiático.

Mohammad Khan, que ha viajado a Paquistán a la cabeza de una delegación, compuesta por 45 personas, expresó su duda respecto a las conversaciones entre Talibán y el Gobierno de Afganistán en un futuro próximo.

En respuesta a una pregunta sobre la propuesta de Islamabad basada en la facilitación de los diálogos entre Kabul e Islamabad, Mohammad Khan afirmó que la paz no regresará a la región antes de que estos dos países lleguen a un acuerdo sobre la creación de una confianza mutua.

La delegación afgana visita Peshawar con el fin de participar en la ceremonia de conmemoración del político paquistaní, Afzal Khan Lala.

Mientras el portavoz del Pentágono afirma que su país no adopta medidas para luchar contra Talibán en Afganistán, el presidente estadounidense, Barack Obama emitió hace poco la orden para cesar la salida de una parte de los militares estadounidenses del suelo afgano desde 2016.

Conforme a la decisión de Obama, se prevé que tras el año 2016, 5500 militares se quedan en algunas bases como Bagram, Yalal Abad y Qandehar del sur.

Tras esta decisión de EE.UU., tomada so pretexto de ayudar a la seguridad de Afganistán y la preocupación por la intensificación de las medidas terroristas en este país, varios diputados del Parlamento afgano solicitaron la revisión del pacto de seguridad entre Kabul y Washington pues creen que EE.UU. no ha equipado a las fuerzas gubernamentales conforme al convenio.

Arman al pueblo afgano contra Daesh

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Tras el aumento de la inseguridad en la provincia afgana de Nangarhar, centeneras de residentes en esta zona se han unido a las fuerzas armadas para luchar contra el grupo terrorista Daesh.

Las autoridades locales han armado a casi 600 ciudadanos que se han sumado a las fuerzas de seguridad para combatir al grupo takfirí Daesh, informó el gobernador del distrito de Achin, Haji Ghalib.

Ghalib agregó que Daesh tenía casi 1500 miembros desplegados en Nangarhar pero la mayoría fueron abatidos o resultaron heridos en combates contra la fuerzas de seguridad.

Recordó además que el apoyo del pueblo afgano a las fuerzas de seguridad es elogiable y estos civiles cuentan con el respaldo del Gobierno y expresó su esperanza de que, con estas operaciones, Daesh sea erradicado de esta provincia en un futuro próximo.

Según los informes, el grupo terrorista Daesh está activo en Afganistán mientras que las fuerzas de seguridad de este país están luchando contra el grupo Taliban desde hace muchos años.

El grupo Talibán de Afganistán ha expresado su oposición a Daesh y ha entrado en los campos de batalla contra esta banda takfirí.

Con fecha anterior, el Gobierno afgano también aprovechó de las fuerzas locales para defender las ciudades y las aldeas ante los ataques de Taliban.

Por eso, parece que el Gobierno de Kabul se esfuerza por utilizar las capacidades populares para combatir a los miembros de Daesh. La adhesión del pueblo a las fuerzas de seguridad en esta lucha demuestra que este grupo carece de algún lugar en Afganistán.

Eso significa que pese a que algunos grupos e individuos se unen a Daesh a fin de convertir a Afganistán en el escondite de sus fuerzas o el lugar de tránsito a Asia Central, este país no tiene ningún puesto para esta banda takfirí.

Los afganos estuvieron implicados en una guerra civil contra los ocupadores del ejército rojo soviético durante más de tres décadas; entonces, no cabe duda de que si el Gobierno afgano pretende aprovechar las capacidades populares para luchar contra Daesh, ganará muchos éxitos al respecto.

Entre estas capacidades, se puede indicar a la experiencia de los combatientes para defender su patria ante los enemigos. Los afganos, en reiteradas ocasiones, han expresado su disposición para luchar contra el grupo terrorista Daesh.

Con todo, al parecer, el Gobierno y el Ejército afganos han llegado a la conclusión de que el uso del apoyo popular para luchar contra Daesh será fructífero.

No obstante, la distribución de arma entre los ciudadanos conlleva también riesgos por lo que se debe controlar y evitar una distribución desmedida entre el pueblo.

Pretextos de EEUU para continuar su presencia militar en Afganistán

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IRIB- Simultáneamente con el aumento de la inseguridad en Afganistán, las autoridades militares de Estados Unidos han informado de la probable permanencia de sus fuerzas armadas en este país asiático tras 2016.

A pesar de que algunas fuentes hablan de que las autoridades de defensa estadounidenses y sus aliados están revisando las posibles opciones para disminuir su presencia militar en Afganistán, esto no significa la total salida de los soldados occidentales del país asiático, sino lo que buscan es una solución para mantener a miles de sus fuerzas en territorio afgano después de 2016.

Anteriormente, el Gobierno de EE.UU. había anunciado que pretendía bajar al mínimo el número de sus fuerzas militares en Afganistán y estacionarlas en las bases militares estadounidenses en este país asiático.

Sin embargo, según los últimos informes, el comandante de los militares estadounidenses en Afganistán, John Campbell, ha enviado cinco solicitudes al secretario de Defensa de Estados Unidos y a las autoridades de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Bruselas en las que plantea el modo de continuar la presencia de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, así como el riesgo de la aplicación de cada una de estas opciones.

De acuerdo con el periódico The Wall Street Journal, citando a autoridades estadounidenses, una de estas opciones es el mantenimiento de 8000 fuerzas en suelo afgano.

Además, John Campbell ha abordado la disminución de las fuerzas a la mitad y la continuación de los actuales planes para reducir las fuerzas a cientos de militares hasta el final de 2016. Pero, debido a que las autoridades estadounidenses creen que la salida de un gran número de los militares occidentales pondrá al Gobierno afgano en riesgo ante la amenaza del grupo Talibán y otros paramilitares de este país, parece poco posible que los planes para una fuerte disminución del número de las tropas sea confirmado por el Pentágono (el Departamento de Defensa de EE.UU.).

Por otra parte, algunos de los círculos políticos y militares de EE.UU. consideran que el Gobierno afgano puede enfrentar todas las amenazas de modo eficaz y no necesita un gran número de fuerzas estadounidenses.

Conforme a las declaraciones de uno de los altos funcionarios de la Casa Blanca, el Gobierno estadounidense está concentrado en entrenar, dar consultas y apoyar los soldados afganos y ejecutar misiones antiterroristas.

Pese a que según el periódico The Wall Street Journal, existen varios puntos de vista acerca de la continuación de la presencia militar de EE.UU. en Afganistán, el tema en el que insisten todos los expertos militares es que el país norteño no está interesado en retirar sus tropas del país asiático y bajo diferentes pretextos, como luchar contra las amenazas terroristas y entrenar las fuerzas del Ejército de Afganistán, busca mantener su presencia militar en este país.

Por otro lado, cabe destacar que EE.UU. durante el período de 14 años de su presencia militar en Afganistán no tomó ninguna medida eficaz en equipar y fortalecer el Ejército y la Policía Nacional de Afganistán.

Además, la creciente entrada de los miembros del grupo terrorista EIIL (Daesh, por sus siglas en inglés) en Afganistán — que como otros grupos semejantes fue formado por EE.UU.— ha creado una nueva oportunidad para el país norteño y la OTAN continúen su presencia militar en Afganistán so pretexto de luchar contra el terrorismo.

El regreso de las fuerzas británicas a Afganistán, bajo el pretexto de luchar contra el grupo takfirí-sionista EIIL, es otro punto de mayor importancia en el mismo ámbito.

Actualmente, EE.UU., mediante su política blanda de abordar diferentes opciones para seguir en Afganistán, pretende mostrarse como el salvador del pueblo afgano. Pero, la verdad es que la permanencia de la crisis y de la inseguridad en Afganistán, es resultado de la gestión de crisis de EE.UU, para continuar su presencia militar en esta nación.

Piden al Gobierno afgano que comience un diálogo directo con los talibán

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IRIB- El enviado especial de la ONU para Afganistán, Nicholas Haysom, pidió al Gobierno de ese país que coloque en la agenda, negociaciones directas de paz con el grupo Talibán.

Añadió que para reducir las víctimas de la guerra en Afganistán, el Gobierno afgano debería prestar seria atención a estas pláticas. También, señaló que, dado que este año ha sido el más sangriento en el conflicto armado entre el Gobierno y el grupo rebelde, no hay otro remedio, solo las conversaciones directas para frenar el actual proceso de la matanza de los civiles. Según Haysom, en la guerra no están presentes sólo agrupaciones afganas, sino que también muchos grupos terroristas han ingresado en Afganistán, procedentes de otros países. El emisario de la ONU, también, exigió a los países vecinos que endurezcan las medidas de seguridad contra dichas formaciones. Nicholas Haysom ha pedido al Ejecutivo afgano entablar diálogos directos de paz con los talibán en condiciones en que la última ronda de los mismos tuvo lugar en julio pasado en Paquistán. Entretanto, el enviado especial de EEUU para Afganistán y Pakistán, Jarrett Blanc, declaró recientemente que la reanudación de las negociaciones de paz en Afganistán depende del fin de las desavenencias internas sobre el nuevo líder de los talibán, y que hasta que no se resuelvan los desacuerdos internos en torno a quién debe suceder al difunto dirigente de ese grupo, el mulá Omar, no puede depositar esperanzas en el reinicio de estas pláticas. Al hablar ante los periodistas en la embajada de EE.UU. en Islamabad, Blanc, también, subrayó que a juicio de todas las partes presentes en las conversaciones de paz, incluido el Gobierno afgano, sigue habiendo la posibilidad de encontrar una solución política a la violencia en ese país azotado por la guerra. Antes de viajar a Islamabad, Blanc se reunió con las autoridades afganas en Kabul. Las declaraciones del enviado de EE.UU. sobre la reanudación de los diálogos de paz entre el Gobierno de Kabul y los talibán, se producen tras la suspensión de estas discusiones al conocerse la muerte del líder talibán, el mulá Mohammad Omar, y las consecuentes divergencias sobre quién debe sucederle. Tras revelarse el fallecimiento de Omar, eligieron al mulá Akhtar Mansur como el nuevo dirigente del grupo insurgente, pero, algunos altos miembros del mismo se oponen duramente a esta medida y buscan persuadir al consejo de ulemas de este grupo para que emita una fatwa (dicto religioso) contra Mansur. Las mismas discrepancias han provocado que pese a la inclinación de Afganistán e incluso la disponibilidad declarada por algunos países, incluido Paquistán, para acoger las negociaciones de paz, los talibán aún no hayan mostrado una reacción positiva al respecto.