Reacciones a los crecientes actos violentos de los Al Saud

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IRIB – La amplia violencia de la familia Al Saud contra los opositores y activistas políticos ha desatado una ola de inquietudes en la opinión pública internacional que ha dado lugar a extensas reacciones por parte de organizaciones de derechos humanos.

Al respecto, hasta las instituciones jurídicas occidentales que, siguiendo los pasos de sus respectivos Gobiernos, suelen mantener silencio ante los crímenes de Al Saud, hace tiempo que lanzan críticas contra ese régimen por la presión de la opinión pública.

En esta relación, la organización Human Rights Watch (HRW) o el Observatorio de Derechos Humanos, con sede en Nueva York, ha condenado la fuerte violación a los derechos ciudadanos y a la libertad de expresión así como la amplia represión de los opositores en Arabia Saudí.

Sarah Leah Whitson, directora de Oriente Medio y Norte de África de la HRW, denunció que las autoridades hostigan y condenan a cárcel o muerte a las personas por expresar sus puntos de vista reformistas.

Esto sucede mientras el reino saudí se sigue enfrentando a duras críticas por haber ejecutado al jeque Al-Nimr, destacado clérigo combatiente local.

En su informe sobre un año de gobierno del nuevo rey saudí, Salman, la HRW no presenta una buena imagen de la situación de los derechos humanos en ese país.

Al mencionar las medidas de casi un año de gobierno de Salman, el informe señala que los tribunales bajo su mando condenan a los destacados partidarios de reformas, los activistas políticos y los escritores a largas penas de prisión e incluso a muerte.

Además de atacar al pueblo pobre yemení y bombardear los hospitales y los lugares de mantenimiento de niños invidentes en ese país, el nuevo monarca de los saudíes ha realizado acciones inhumanas como el degollamiento de los opositores, entre ellos el jeque Al-Nimr.

El sistema de gobierno de Arabia Saudí es hereditario, y su pueblo no tiene ningún papel en el manejo de los asuntos o en la legislación.

Esto ocurre mientras los acontecimientos políticos en el país árabe también han demostrado que aunque haya relevo de autoridades en la familia Al Saud, no habrá cambio en las políticas generales de ese régimen autocrático.

Al Saud dirige un régimen basado en la dictadura. Su actuación está fundamentada en comportamientos violentos y, al igual que cualquier otro régimen despótico, para continuar en el poder, reprime a sus ciudadanos.

De acuerdo con las cifras publicadas por los círculos jurídicos, los presos políticos en el reino saudí se elevan a 30 mil, lo que apunta a lo dura que es la política policiaca de ese régimen contra su pueblo.

La intensificación de los abusos a los derechos humanos en Arabia Saudí y la falta de toda perspectiva respecto a un giro en la política despótica de los gobernantes saudíes tras la muerte del rey anterior y su sustitución por Salman, han provocado que los citados derechos se pisoteen más que nunca en el país.

El amplio ignoro de los derechos ciudadanos por parte de los dirigentes saudíes y el fuerte rechazo de Al Saud a las normas democráticas en el manejo del país, han hecho que desde el punto de vista político y social, la opinión pública considere a Arabia Saudí como un Estado retrógrada que se regenta con reglas medievales y de la Inquisición.

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