La necesidad de utilizar modelos históricos en las negociaciones de Yemen

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IRIB – El diario emiratí Al-Khalij publicó el martes que el movimiento Ansarolá se ha mostrado en contra de celebrar negociaciones de paz en Kuwait, por formar parte ese país de la coalición liderada por Arabia Saudí en la agresión a Yemen.

La guerra de Arabia Saudí y sus aliados contra Yemen está pasando su noveno mes. En esta etapa de la crisis de Yemen, la ONU trata de finiquitar la guerra y acabar con las desavenencias políticas en ese pobre país árabe organizando pláticas entre los grupos yemeníes y formando un gobierno de unidad nacional. Una ronda de negociaciones entre las agrupaciones yemeníes tuvo lugar el pasado 15 de diciembre en Suiza sin conclusiones concretas. Ahora, se está esforzando por realizar una segunda ronda en condiciones en que los grupos yemeníes aún discrepan en el lugar de su celebración. Al reunirse con los responsables kuwaitíes, el dimisionario ministro de Exteriores yemení, Abdel-Malek al-Mekhlafi, les había propuesto que Kuwait acogiera las conversaciones, idea que fue saludada por ellos. Pero Ansarolá y el partido Congreso Popular General, dirigido por el expresidente yemení, Ali Abdalá Saleh, se oponen a ello. Un repaso a los acontecimientos de Yemen pone de relieve que oponerse a que Kuwait sea el país anfitrión de los diálogos de paz, es justo y razonable. Los dos grupos arriba mencionados argumentan que las negociaciones no deben celebrarse en un país que participa en la coalición de la guerra contra Yemen y apoya abiertamente al dimitido Gobierno. Sin lugar a dudas, la principal precondición para el éxito de los diálogos políticos entre los grupos internos, es que, si se quiere que los mismos se lleven a cabo en el exterior, el país que los acogería no debe respaldar a ninguna de las partes en conflicto y su imparcialidad en la crisis debe haberse probado. Hay muchos argumentos, en especial en los últimos años, sobre la importancia del lugar de negociaciones para lograr un resultado constructivo. Al respecto, se puede referir a Catar como país anfitrión en la crisis interna de 2008 de El Líbano, o a Suiza y Austria, que albergaron las negociaciones nucleares de Irán con el Grupo 5+1. Una de las razones más importantes del éxito de esas pláticas fue que la neutralidad de los países anfitriones ya estaba probada. Al parecer la ONU quiere tomar también en el caso de Yemen, el modelo de las negociaciones nacionales de Libia, que tuvieron lugar en Marruecos, como un país árabe, tras su fracaso en Ginebra, y celebrar los diálogos sobre Yemen en una nación árabe. Si bien celebrar las conversaciones en un país árabe es una buena idea, no se debe soslayar que Marruecos no tomó partido de nadie en las negociaciones de Libia y mantenía una postura imparcial en esa crisis.

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