Fracasa proyecto destinado a aislar a Irán en Oriente Medio

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IRIB- Cuando los occidentales emitieron la invitación oficial para que Irán participe en las conversaciones sobre Siria, se puede decir que al mismo tiempo anunciaron el fracaso del proyecto destinado a aislar al país persa en el Oriente Medio.

EE.UU. y Rusia invitaron oficialmente a la RII para participar en dicha reunión internacional, como respuesta positiva de Irán a dicha invitación, el ministro de Exteriores del país persa, Mohamad Yavad Zarif, a la cabeza de una delegación viajó a Viena, Austria, para asistir al evento.

Desde el inicio de la crisis en Siria, los occidentales, especialmente los Estados Unidos y sus aliados regionales, siempre han impedido la presencia de Irán en las conversaciones para encontrar una solución a dicha cuestión. Para la conferencia de paz celebrada en 2012 fracasaron los esfuerzos de invitar a Teherán, iniciativa del entonces enviado especial de la ONU para Siria, Kofi Annan. Los Estados mencionados tampoco aceptaron la presencia de Irán en las conversaciones celebradas en 2013 por el exenviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Lajdar Brahimi. Sin embargo, tras los esfuerzos ejercidos por Brahimi, Teherán fue invitado a participar a la Conferencia de Ginebra como miembro no oficial, una invitación que fue rechazada por parte del Gobierno iraní. Luego debido a la seria oposición de los occidentales con la participación del país persa, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, anuló dicha invitación solamente 24 horas antes del evento. Más tarde, durante la conferencia internacional para la formación de la coalición anti-EIIL (Daesh en árabe), celebrada por EE.UU., Irán fue uno de los ausentes más importantes.

Lo que es seguro, es que Teherán y los occidentales, tienen desacuerdos fundamentales sobre la cuestión de Siria. Al contrario de los occidentales que durante los pasados 5 años han apoyado la caída del presidente Bashar al-Asad, el Gobierno persa ha considerado al presidente sirio como el mandatario legítimo de dicho país árabe. Por otra parte, Rusia es otro partidario del Gobierno sirio, sin embargo como una parte involucrada, ha participado en todas las conferencias habidas sobre dicho país. A modo de colofón, los occidentales y sus aliados regionales, tienen otros motivos a la hora de eliminar a Irán de las consultas sobre Siria.

Para dichos países, la participación de Irán en tales diálogos, muestra su papel como un poder y jugador regional, mientras, que uno de sus principales objetivos de los occidentales en la lucha contra el Gobierno sirio es eliminar a uno de los aliados cercanos al país persa en el mundo árabe. El Gobierno de Al-Asad siempre ha colaborado con Teherán y Hezbolá de El Líbano y en menos proporción con el Gobierno iraquí, en la formación del eje de la Resistencia contra el régimen israelí. Los aliados regionales de los occidentales buscaban eliminar al Gobierno sirio con el fin de reducir el poder regional de Teherán.

Pero hoy en día, ha cambiado la postura de las autoridades occidentales y de algunas autoridades árabes, hacia Irán, quienes actualmente utilizan frases como “la necesidad de cooperar y dialogar con Irán”. En este sentido, el presidente estadounidenses, Barack Obama, fue el primero en cambiar su postura con respecto al país persa. En su discurso ofrecido en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre, Obama destacó que su país está dispuesto a colaborar con todos los países incluso Rusia e Irán para establecer la paz en el mundo. Según había informado Bloomberg, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, para justificar ese cambio de postura, declaro a los congresistas que Teherán y Moscú han allanado el camino para alcanzar una solución política sobre Siria. Más importante aún, Obama en vísperas de la reunión de Viena sobre Siria, en un dialogo telefónico, sostenido con el rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, intentó minimizar su rechazo a la participación de Irán en dichos diálogos. Por otra parte, la jefa de la Diplomacia de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, durante una reunión mantenida con el viceministro iraní de Exteriores para Asuntos Árabes y Africanos, Husein Amir Abdolahian, saludó la colaboración de Irán en encontrar una solución a la crisis siria. Así mismo, en su viaje realizado a Londres, Amir Abdolahian, fue testigo de una posición similar. El canciller británico, Philip Hammond, calificó a Irán como un país influyente en la región, y Gran Bretaña da la bienvenida al papel constructivo de Teherán en acabar con las crisis regionales.

Entre los países árabes de la región, Omán, por su parte, siempre ha apoyado el aumento de las colaboraciones entre Irán y los Estados árabes, pero esta semana la noticia sobre la postura conciliadora de uno de los funcionarios kuwaitíes atrajo la atención. El viceministro de Exteriores de dicho país dijo que mantener conversaciones con el Gobierno iraní es mejor que el conflicto.

Pero ¿Qué factores obligaron a las autoridades árabes y occidentales a cambiar su postura y acabar con los esfuerzos para aislar al país persa e iniciar diálogos con Irán? El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, John Kirby, en respuesta a una pregunta similar, declaró que es la comunidad internacional quien busca la colaboración de Irán en los esfuerzos para encontrar soluciones a las crisis regionales. Pero parece que existen otras razones que han mostrado a Estados Unidos y sus aliados la ineficacia de dicho proyecto.

Teherán, durante los pasados cinco años, ha impedido el desarrollo de los planes occidentales para derrocar al presidente sirio. Solamente, Arabia Saudí y Catar han gastado más de 36 mil millones de dólares para eliminar a los amigos de Irán en el poder en Yemen y Siria, pero han fracasado hasta ahora. Dichos países junto con los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, también han ejercido fracasados esfuerzos por desintegrar a Irak, hoy en día, considerado también como una parte del eje de la Resistencia contra Israel.

Por otra parte, las sanciones económicas sin precedentes impuestas contra Teherán, tenían como objetivo debilitar al Gobierno persa, para que no pueda desempeñar su poderoso papel regional y perder a sus aliados. Sin embargo, durante esa época tampoco cambió la postura del país persa en apoyar a Al-Asad, Hezbolá y la integración de Irak. El resultado es que, Irak todavía ha mantenido su integridad, Hezbolá de El Líbano, como un movimiento poderoso continua su lucha contra el régimen israelí, y el presidente sirio, tras más de cuatro años del inicio de la crisis en dicho país ha permanecido en el poder y está luchando contra los rebeldes sirios. De hecho, los partidarios del aislamiento de Irán, se han dado cuenta de que, la nación iraní es más poderosa de lo creían y no pueden ignorarla.

Tal parece que algunas experiencias regionales han corregido los malentendidos y han demostrado la falsedad de las propagandas que buscan mostrar a Irán como un patrocinador del terrorismo. Hoy en día, el mundo es testigo de que la República Islámica de Irán es una de las principales bases en la lucha contra el terrorismo, y ha desempeñado un papel efectivo e innegable en la lucha contra los grupos terroristas como Al-Qaeda, Frente al-Nusra y EIIL en Afganistán, Irak y Siria. Dichos grupos, en un tiempo, se convirtieron en herramienta de los países occidentales para conseguir sus objetivos en Siria e Irak, pero actualmente son la mayor amenaza para todo el mundo. La importancia de la lucha contra ellos ha obligado a los occidentales y sus aliados árabes a cambiar sus posturas hacia el país persa, y parece que ese cambio de postura incluirá en un futuro cercano a Hezbolá, ya que ahora lo consideran uno de los pilares de la resistencia ante el terrorismo de Daesh.

La amenaza de Daesh, también es otro factor influyente en el cambio de postura occidental hacia Bashar al-Asad. De hecho, los occidentales y sus aliados están cada vez más convencidos de que no es posible eliminar al presidente sirio, y continuar la lucha contra EIIL sin su colaboración. En otras palabras, se puede decir que se han reducido los desacuerdos existentes entre Irán y el Occidente sobre el destino de Bashar al-Asad, y han aceptado la postura del país persa al respecto. Ahora necesitan la ayuda de Teherán para poder colaborar con el presidente sirio en la lucha antiterrorista.

Este tema, fue otro clavo al ataúd del proyecto para aislar a Irán en el Oriente Medio, y la participación del canciller persa en la conferencia de Viena, mostró la muerte real de dicho proyecto.

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