Menores palestinos, principales víctimas de políticas genocidas de Israel

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IRIB- Desde la ocupación de Palestina en 1940 hasta hoy en día, los menores palestinos han sido las principales víctimas de los crímenes de guerra del régimen de Israel en las tierras invadidas, la cual en las últimas décadas ha aumentado aún más la matanza de los niños.

Según el Movimiento Mundial de Defensa de los Niños, la rama de Palestina, solamente desde la Intifada de Al-Aqsa hasta ahora, cerca de 2000 niños palestinos han sido asesinados por las fuerzas y colonos israelíes.

Mediante un informe, tras anunciar la cifra de menores asesinados, declaró que actualmente los niños representan el 46 por ciento de la población palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza. Así mismo, las sucesivas guerras en los territorios ocupados, especialmente desde la Intifada de Al-Aqsa, hasta ahora, han puesto en peligro la vida de los niños palestinos.

Cabe recordar que, el 29 de septiembre de 2000, se inició la Segunda Intifada en los territorios palestinos ocupados. La cual estalló inmediatamente después de la visita del ex primer ministro del régimen israelí, Ariel Sharon, a la Mezquita Al-Aqsa, en la ciudad de Al-Quds (Jerusalén).

Más de 700 niños fueron asesinados por las fuerzas israelíes dentro de los años 2000 y 2005, y otros 1296 menores también han perdido la vida desde 2005 hasta ahora. Solamente 550 niños gazatíes fueron asesinados durante la ofensiva de 51 días del régimen israelí entre julio y agosto de 2014, que sin duda es el crimen más brutal de los sionistas contra los palestinos. El 68 por ciento de los menores muertos en la última ofensiva israelí, tenían menos de 12 años de edad.

Las fuerzas israelíes también en la guerra de 22 días en 2008 contra el enclave costero, mataron a 350 niños.

Por otra parte, los niños que viven en Cisjordania y Al-Quds (Jerusalén), también durante los últimos años han experimentado una violencia sin precedentes por parte de los israelíes.

Los militares del régimen sionista, con el fin de reprimir las protestas palestinas, siempre recurren a la violencia, y con orden de sus ministros de guerra, disparan contra los palestinos, incluso los menores. En este sentido, la conducta violenta de los israelíes contra los menores palestinos, contradice el artículo 16 de la Convención sobre los Derechos del Niño, la cual prohíbe fuertemente ese tipo de comportamiento contra ellos.

Además, dicha conducta represiva, también viola el Convenio de Ginebra relativo a la Protección de Personas Civiles en Tiempo de Guerra, especialmente los menores. Durante la época de la ocupación de Palestina, los niños, como los adultos, han sido detenidos y juzgados en los tribunales militares y han sido privados de sus derechos básicos, mientras, el crimen cometido por la mayoría de estos niños es solamente tirar piedras contra los colonos y soldados israelíes.

Según las estadísticas publicadas en la última década, más de 2 mil niños palestinos han perdido la vida y otros 8 mil han sido encarcelados. Sin lugar a dudas, los menores palestinos, son las principales víctimas de las políticas genocidas aplicadas por el régimen israelí.

Baréin rompe lazos con Irán

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El Gobierno de Baréin acusó el jueves al Gobierno iraní de intervenir en sus asuntos internos, y retiró a su embajador en Irán, Rashid Saad al-Dosari, rompiendo lazos con el país persa.

El Ministerio bareiní de Asuntos Exteriores, en un comunicado, declaró persona “non grata” al encargado de negocios de Irán en Manama y le dio un plazo de 72 horas para que abandone el país, bajo el alegato de injerencia del país persa en los asuntos internos de Baréin.

La decisión de Manama tiene lugar mientras Teherán en varias ocasiones ha declarado que sería mejor que el régimen de Al Jalifa, en vez de recurrir a falsas acusaciones contra otros y aplicar mano dura contra los opositores al Gobierno, abra un diálogo político con su propio pueblo y resuelva a través de esta vía su crisis interna.

La Cancillería iraní, recomendó el 13 de septiembre, al régimen de Baréin que se enfoque en zanjar su propia crisis en vez de eludir sus responsabilidades y lanzar acusaciones infundadas contra otros países.

Mientras Baréin continua sus alegaciones contra el país persa, miles de fuerzas extranjeras, especialmente de Arabia Saudí han sido desplegadas en el país más pequeño del Golfo Pérsico, con el fin de ayudar al Gobierno de Manama a reprimir las protestas populares contra Al Jalifa.

La Cancillería bareiní acusó asimismo a Teherán de formar y armar a grupos opositores al régimen de Al Jalifa, una acusación rechazada por parte de Irán.

Desde febrero de 2011, los bareiníes protagonizan manifestaciones casi diarias contra la monarquía de Al Jalifa, para reclamar, entre otros, el fin del monopolio de poder y la injerencia extranjera, así como la instauración de un sistema constitucional y un poder judicial independiente.

Cabe destacar que la República Islámica de Irán, desde el inicio de las protestas populares, ha exigido oficialmente al Gobierno de Al Jalifa a prestar atención a las demandas del pueblo bareiní.

Pero, Manama no sólo no ha respondido a las demandas populares, sino mediante el uso de la violencia, ha asesinado a más de 200 bareiníes y ha lesionado a otros cientos.

Varios informes publicados por las organizaciones internacionales de los derechos humanos, indican que más de tres mil presos políticos, la mayoría de ellos torturados, se encuentran en las cárceles de Baréin.

En marzo de 2011, el régimen de este país árabe aprobó la Ley de Seguridad Nacional, medida legal que autorizó la entrada de tropas saudíes y emiratíes a Baréin para ayudar a las fuerzas de seguridad a reprimir las manifestaciones.

En tales circunstancias, las fuerzas bareiníes con la ayuda de las fuerzas saudíes, emiratíes, y de otros países árabes, desplegados en Baréin, reprimen las protestas populares.

El uso indebido de armas prohibidas y gas lacrimógeno por los militares de Al Jalifa para reprimir a los manifestantes ha dejado hasta ahora decenas de víctimas mortales.