La ventana de la cárcel de Guantánamo

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Desde que llegaron no tienen ninguna garantía de cuánto tiempo permanecerán encarcelados y en qué situación. Diseñemos una escena actual de barbarie: un grupo de patriotas, por defender sus países (y consecuentemente sus pueblos, sus culturas, sus modos de vida, sus bienes patrimoniales, etc.) contra una invasión extranjera, es agredido, encadenado y transferido a un presidio localizado en una isla caribeña, bien lejos de sus países de origen. Algo no muy diferente a lo que sucedió siglos atrás con los africanos que sufrían de nostalgias de su tierra natal, desnutrición y humillaciones mientras eran desterrados al suelo americano para el trabajo esclavo.

La mayoría de los 166 detenidos en la actualidad en el presidio de Guantánamo son de origen afgano o paquistaní. Fueron hechos prisioneros por la misión bélica invasora, ilegítima y unilateral de los Estados Unidos en el Oriente Medio, por sospechas de estar vinculados a la organización Al Qaeda. Desde que llegaron a Guantánamo, no tienen ninguna garantía de cuánto tiempo permanecerán encarcelados y en qué situación.

A mediados de mayo de 2013, 100 de los 166 presidiarios cumplieron 100 días de huelga de hambre en protesta a los abusos, malos tratos, condiciones insalubres de las instalaciones, robo de sus pertenencias por los carceleros, y actos de desprecio al Corán (el libro sagrado de los musulmanes) por parte de los soldados estadounidenses.

La cárcel de Guantánamo (Guantanamo Bay Detention Camp, que contiene los espacios Camp Delta, Camp Iguana y Camp X-Ray de tortura a asiáticos) se construyó en una base militar de Estados Unidos en el Sudeste de Cuba. Se proyectó como un espacio de detención temporal, aunque haya tomado otro rumbo. En otros períodos históricos, fueron llevados allí detenidos de origen japonés y vietnamita, casi todos después de las guerras (respectivamente Segunda Guerra “Mundial” y Guerra de Vietnam).

El gobierno de la isla se ofende por la presencia militar estadounidense en su patio trasero, cuya porción territorial fue tomada por los Estados Unidos en 1903 –de acuerdo con el gobierno cubano de aquella época– para fines de explotación minera y naval. La posesión estadounidense de Bahía de Guantánamo es una herencia pre-Revolución Cubana, que llevó al patrullaje ostensivo del área a partir del inicio de la década de los 1960 y la prohibición a los soldados estadounidenses a cruzar el límite con Cuba.

Algo serio está pasando en la Bahía de Guantánamo y la huelga de hambre de los encarcelados apunta a despertar la atención mundial sobre el tema. En las vecindades de playas caribeñas paradisíacas, se oyen los ecos del martirio de 166 enjaulados por un país en irrespeto a las normas internacionales. Están allá sin haber sido competentemente juzgados ni sentenciados por una corte legítima. Hay un desequilibrio de fuerzas en las relaciones internacionales que mantiene la impunidad de los actos unilaterales y silencia a los más débiles.

América Latina es una región de contrastes. La marina estadounidense intensificó su patrullaje en la costa de la Florida, adonde millares de cubanos llegaban en embarcaciones precarias y superpobladas para tentar una vida en los Estados Unidos. Pocos tenían éxito. La distancia de las aguas entre la Florida y Cuba, para ellos, era mayor que los desiertos ardientes en la frontera entre Estados Unidos y México.

Instituciones que se inspiran en el modelo de derechos humanos del Viejo Continente, de la Organización de las Naciones Unidas y de la Unión de Naciones Sur Americanas, son las que más presionan a favor del cierre del presidio de Guantánamo. Ellas reivindican que solamente la transferencia de los detenidos a otra cárcel no es garantía de resolución de los problemas que instituciones como la Cruz Roja Internacional reconocieron. Algunas de ellas establecieron sus conclusiones después de la visita de sus profesionales y técnicos a Guantánamo.

Aunque una de las promesas de la primera campaña del presidente estadounidense Barack Obama haya sido el cierre de la cárcel de Guantánamo, este espacio continúa funcionando con toda normalidad. Una medida paliativa que muchos esperaban era, por lo menos, el traslado de los detenidos a otras cárceles, pero esto tampoco ocurrió.

La entrada de los prisioneros de Guantánamo a territorio estadounidense podría prescindir de la visa, pero ellos continuarían espiando el mundo por una ventana que es peor que la mayor parte de los programas de televisión, cuando ésta es vista como una ventana al mundo.

Fuente: Bruno Peron – Textos Latinoamericanos

* Traducción del portugués: Miguel Guaglianone.

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